El cine chino no es fácil de estudiar. Para empezar, se trata de una cinematografía muy amplia. Tan poderosa que ni siquiera nombres tan conocidos como John Woo, Jackie Chan o Zhang Yimou pueden resumirla de forma satisfactoria.
Con todo, esa faceta inabarcable convive con un propósito más llevadero: el de atraer el interés del gran público.
Podría citar varios motivos para el análisis del cine de China, pero me limitaré a dos: la creciente importancia de la industria audiovisual china y el interés que ésta despierta en una legión de aficionados.
El cine chino tiene un origen curioso. La primera proyección se efectúa en Shangai, el 11 de agosto de 1896, en el Hsu Garden. Un jardín, un lugar destinado al ocio, y una casa de té.
La llegada del cine sonoro
El 15 de marzo de 1930 se estrenó la primera película sonora china, Geneu Hong Meudan, de Zhang Shichuan.
En 1925 el empresario Chien Yung Shaw, hermano mayor de la familia Shaw, creó otra compañía en Shangai, que compitió desde el primer momento con Shichuan. Tres años después, Chien Yung nombró a su hermano pequeño, Run Run Shaw, distribuidor oficial de la firma en Malasia y Singapur.
Todo un personaje, Run Run Shaw. Admirado por Tarantino y por tantos otros. Cuando los japoneses amenazaron seriamente su negocio en 1937, los hermanos Shaw se desplazaron a Hong-Kong, donde financiaron uno de los imperios cinematográficos más importantes de Asia.
El caso es que los logros empresariales de la familia Shaw y Shichuan fueron imitados por otras compañías, como la Shangai Film Company y la China Film Company.
De todos modos, la compañía Shichuan dominó este periodo. Shichuan tuvo éxitos como Huaji dawang you hua ji (1922), Danao guai juchang (1923) y Geu'er jiu zu ji (1923).
Su expasión coincide con cambios importantes. El sistema de censura establecido por Chang Kai-Chek en 1930 afectó a los directores.
Algunos empezaron a simpatizar con la causa comunista. La canción de los pescadores (1933), de Tsai Chu-seng, es una buena muestra de la nueva dirección política.
La segunda generación
Tsai Chu-Seng es reconocido como uno de los representantes más significativos de la segunda generación de cineastas chinos. Generación que se caracterizó, en el terreno temático, por la transmisión de una denuncia social bajo el manto de una fuerte ideología de izquierdas, y en su plano estilístico por las innovaciones técnicas que rompían con la tradición teatral, situando la cámara en exteriores con la finalidad de buscar un realismo más descriptivo.
También se busco una narración basada en metáforas y simbologías que, de forma didáctica, alumbrasen al espectador semioculto en su ignorancia.
La canción de los pescadores es un buen ejemplo de lo que decía. Su argumento gira en torno a una familia de pescadores, ubicada en la costa de China. Su precaria vida se acentúa aún más por el desamparo, a raíz de la muerte del cabeza de familia, debido a una terrible tormenta. Ahí se introduce una épica familiar, tratada desde el realismo.
Tsai Chu-Seng intensificó ese planteamiento al incorporar el sonido sincrónico a lo largo de todo el metraje, aumentando así la función didáctica-ideólogica en el espectador. El éxito de la película fue tal, que traspasó sus fronteras y consiguió un premio en el Festival Internacional de Cine de Moscú.
Acabo de mencionar la palabra generación a la hora de hablar del momento histórico y formal de este realizador. A partir de ahora voy a emplear esta palabra para referirme a las distintas etapas de la historia del cine chino.
Utilizo este concepto más bien por tradición y memoria histórica, aunque lo más correcto sería hablar de determinadas fases.
El término quinta generación ha alcanzado una repercusión internacional como movimiento cultural y cinematográfico, y se ha ido extendiendo como uno de los paradigmas del cine contemporáneo. Por este motivo, porque ya se ha asentado este término en el espectador y en el crítico, me veo obligada a emplear la palabra generación para el resto de etapas. Etapas que se pueden resumir en los siguientes períodos: la invasión japonesa (primera y segunda generación); disgregación del país e imposición de los totalitarismos (segunda y tercera generación); debacle de la Revolución Cultural (tercera y cuarta generación); apertura (quinta generación); y después de Tiananmen (sexta generación).
Una vez planteada esa aclaración, recordaré otro acontecimiento con repercusiones en el mundo del cine, la invasión japonesa de Manchuria.
Un hecho decisivo, sin duda. El ejército japonés penetró en esta región el 18 de septiembre de 1931, y estableció las bases del futuro estado de Manchukuo, vigente desde 1932.
Cinco años después, se inició la guerra chino-japonesa y la Armada nipona, a través de sus propagandistas, instituyó la Asociación Cinematográfica de Manchuria, que fue la primera gran compañía de distribución establecida en el corazón de China. Un productor japonés de gran prestigio, Shiro Kido, participó en la creación en 1939 de la Compañía China de Producción Cinematográfica.
Dato curioso: muchas de estas instituciones, debidamente reconvertidas, fueron luego básicas para la infraestructura cinematográfica maoísta.
Obviamente, la invasión japonesa de Shangai, principal centro de producción de películas de China, en el año 1932, hizo que muchas compañías cerrasen, sobreviviendo las tres principales (Mingshing, Lianhua y Tianyi, propiedad esta última de los hermanos Shaw).
La temática antijaponesa, junto con la exaltación del patriotismo eran los ejes más frecuentes de sus producciones.
¿Qué derroteros tomo la industria de ahí en adelante? La llamada Segunda Generación se vio inmersa en el devenir histórico. Por un lado, asimilaba las pautas del Kuomintang, por medio de películas de ideal más progresista y con ataques a la corrupción oficial. Y por otro, recibía las aportaciones del Partido Comunista, que también comenzó a utilizar el cinematógrafo como medio propagandístico.
¿Y cuál fue el género predominante? Durante la década de los treinta se impuso un realismo muy unido al drama, que entre otras muchas cosas, reflejaba la situación de pesimismo con la que el pueblo chino se enfrentó a la ocupación japonesa.
A este respecto me parece muy interesante destacar la obra de Sun Yu.
La invasión japonesa y la República Popular
Cuando las tropas japonesas ocuparon Shangai, muchos cineastas acabaron huyendo a Hong-Kong, entre ellos Kai Chusheng, perseguido por los militares nipones a causa de su película Qiancheng wamli (1940).
Antes de dirigir su atención a Taiwan, que les sirvió de refugio, los partidarios del Kuomintang se encontraron con una creciente cantidad de largometrajes dirigidos por militantes de izquierdas.
Ese enfrentamiento entre comunistas y nacionalistas tuvo un adecuado reflejo en el cine, aunque el ajuste de cuentas de los izquierdistas resultó más contundente en la gran pantalla.
La ciudad de Yan'an sirvió de cuartel general a los comunistas, y es allí donde el director Yuan Muzhi, responsable de Malu tianshi (1937), constituyó un equipo itinerante que produjo filmes con un marcado acento propagandista.
Un cine de propaganda que, dicho sea de paso, utilizó con frecuencia el género documental.
Avanzamos en la Historia. Quedó constituida la República Popular China el 1 de octubre de 1949. Films de aquel momento, como Shangrao jizhongying (1951), de Sha Meng y Zhang Ke, eran controlados en todos sus detalles por el Comité Central del Partido Comunista y por la Oficina de Propaganda del Ministerio de Cultura. En adelante, el cine pasó a convertirse en un instrumento utilitario, empleado como correa de transmisión del ideario comunista.
El control creativo discurrió paralelo a la potenciación de la industria cinematográfica, reordenada desde 1949 mediante la Asociación de Profesionales del Cine, una especie de sindicato dominado por comisarios del partido.
Continuara...
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